{"id":3306,"date":"2025-02-20T13:20:45","date_gmt":"2025-02-20T13:20:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cidiep.org.ar\/?p=3306"},"modified":"2025-02-20T13:37:21","modified_gmt":"2025-02-20T13:37:21","slug":"ensayo-un-espejo-de-daisaku-ikeda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cidiep.org.ar\/?p=3306","title":{"rendered":"Ensayo: \u00abUn espejo\u00bb, de Daisaku Ikeda."},"content":{"rendered":"\n<p><em>(Este ensayo fue publicado por primera vez en la edici\u00f3n de noviembre de 1978 de<\/em>\u00a0My Life<em>, revista femenina japonesa\u00a01\u00a0)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Tengo un espejo. Siempre lo llevo conmigo. En realidad, no es m\u00e1s que un trozo de cristal roto del tama\u00f1o de la palma de mi mano. La parte trasera est\u00e1 cubierta de peque\u00f1os ara\u00f1azos, pero eso no impide que refleje lo que se le ponga delante. Un trozo de espejo roto, un poco grueso, de esos que probablemente se pueden encontrar en cualquier basurero.<\/p>\n\n\n\n<p>Para m\u00ed, no es, para nada, basura. Mis padres se casaron en el cuarto a\u00f1o de la era Taisho (1915) y mi madre, como parte de su ajuar, trajo consigo un soporte para espejos equipado con un espejo muy bonito. \u00a1Cu\u00e1ntas veces debi\u00f3 reflejar el rostro de la joven novia, arrojando una imagen clara y sin distorsi\u00f3n! Sin embargo, veinte a\u00f1os despu\u00e9s, el espejo se rompi\u00f3 de alguna manera. Mi hermano mayor, Kiichi, estaba en casa en ese momento y \u00e9l y yo revisamos los fragmentos y elegimos dos de los m\u00e1s grandes para guardarlos como recuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco despu\u00e9s estall\u00f3 la guerra. Mis cuatro hermanos mayores fueron uno a uno al frente, algunos a luchar en China, otros al sudeste asi\u00e1tico. Mi madre, a quien le hab\u00edan arrebatado sus cuatro hijos mayores, intent\u00f3 no mostrar su dolor, pero de repente parec\u00eda envejecer. Entonces, empezaron los ataques a\u00e9reos sobre Tokio y pronto se convirtieron en algo cotidiano. Apenas pod\u00eda soportar mirar el rostro de mi madre. Como si eso pudiera ayudar de alguna manera a proteger su vida, siempre llevaba conmigo el trozo de espejo, meti\u00e9ndolo cuidadosamente dentro de mi camisa mientras esquivaba las bombas incendiarias que ca\u00edan a nuestro alrededor.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, cuando termin\u00f3 la guerra, recibimos la notificaci\u00f3n de que mi hermano mayor hab\u00eda muerto en los combates en Birmania. Pens\u00e9 de inmediato en el trozo de espejo que sab\u00eda que deb\u00eda llevar en el bolsillo del uniforme. Me lo imagin\u00e9, durante un momento de calma en la lucha, sac\u00e1ndolo y mir\u00e1ndose en \u00e9l su rostro sin afeitar, pensando con nostalgia en su madre en casa. S\u00e9 c\u00f3mo debe haberse sentido, porque yo tambi\u00e9n tengo un trozo de espejo y, cuando lo miro, me trae recuerdos de mi hermano.<\/p>\n\n\n\n<p>En los tiempos oscuros y turbulentos que siguieron a la derrota de Jap\u00f3n, dej\u00e9 mi casa y me mud\u00e9 a una pensi\u00f3n. La habitaci\u00f3n era peque\u00f1a, vac\u00eda y fea, pero yo era demasiado pobre para hacer algo por arreglarla. Por supuesto, no ten\u00eda espejo, pero afortunadamente ten\u00eda conmigo mi trozo de espejo roto. Lo guardaba en un caj\u00f3n de mi escritorio. Todas las ma\u00f1anas, antes de ir a trabajar, lo sacaba y lo usaba mientras examinaba mi cara flaca, me afeitaba, me peinaba y me aplicaba pomada para que se quedara en su lugar. Una vez al d\u00eda, cuando sosten\u00eda el espejo en la mano, no pod\u00eda evitar pensar en mi madre, aunque no hubiera querido hacerlo. Casi inconscientemente, me encontraba pensando: \u00ab\u00a1Buenos d\u00edas, madre!\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Pensar en su madre una vez al d\u00eda&#8230; Supongo que es la mejor manera que tiene un joven de evitar equivocarse. La sociedad japonesa de aquella \u00e9poca se encontraba en un estado de colapso moral y psicol\u00f3gico. Afortunadamente, logr\u00e9 evitar caer en la desesperaci\u00f3n y la desesperanza que podr\u00edan haberme llevado a hacer algo autodestructivo. Se lo debo a ese maltrecho trozo de espejo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda veces en que el espejo me dec\u00eda que el color de mi cara no era bueno, que no ten\u00eda buen aspecto. Con esto como advertencia, usaba unos cuantos cupones de racionamiento de arroz extra y me daban dos raciones cuando iba a comer al comedor. Hab\u00eda otras veces en que me miraba fijamente en el espejo, notando la forma siniestra en que se me marcaban los p\u00f3mulos, y me estremec\u00eda de disgusto. Y otras veces, cuando estaba de buen humor, me sonre\u00eda a m\u00ed mismo en el espejo y soltaba un suave silbido. En cierto sentido, el cuidado y la preocupaci\u00f3n de mi madre siempre estaban conmigo esos d\u00edas, aunque no me los dec\u00edan en palabras. El trozo de espejo me mostraba c\u00f3mo me iba d\u00eda a d\u00eda y me manten\u00eda en el buen camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando mi maestro Josei Toda ten\u00eda diecinueve a\u00f1os, decidi\u00f3 abandonar el peque\u00f1o pueblo de Hokkaido donde hab\u00eda nacido e ir a Tokio. En esa \u00e9poca su madre le regal\u00f3 una chaqueta bordada. Mientras la tuviera y la usara cuando trabajara, le dijo, podr\u00eda superar cualquier dificultad que pudiera encontrar. Era blanca con un dibujo azul oscuro, un bordado intrincado cosido con gran cuidado, y todo el amor y la devoci\u00f3n de su madre parec\u00edan estar cosidos en ella. La conserv\u00f3 toda su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los \u00faltimos a\u00f1os de la guerra estuvo preso, pero en 1945, cuando la guerra termin\u00f3, finalmente fue liberado y se le permiti\u00f3 regresar a su casa. Dicen que cuando descubri\u00f3 que su casa no hab\u00eda sido incendiada en los ataques a\u00e9reos y que la chaqueta bordada todav\u00eda estaba a salvo, le dijo a su esposa que no deb\u00edan preocuparse m\u00e1s. Como la chaqueta no hab\u00eda sufrido da\u00f1o, sab\u00eda que todo estar\u00eda bien a partir de ese momento.<\/p>\n\n\n\n<p>Una chaqueta vieja, un espejo roto, pero ambos capaces de transmitir las oraciones de una madre. Tienen un extra\u00f1o poder en ellos que puede sostener y animar el coraz\u00f3n humano cuando flaquea. Sin duda, muchos de ustedes se reir\u00e1n y dir\u00e1n: \u00a1qu\u00e9 sentimentalismo tan anticuado! Pero para m\u00ed no hay nada anticuado en estos sentimientos. La chaqueta y el espejo son las \u00fanicas cosas que han pasado de moda.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1952, cuando me cas\u00e9, mi mujer trajo consigo un espejo nuevo y, desde entonces, me mir\u00e9 la cara en el nuevo espejo. Un d\u00eda, me encontr\u00e9 con mi mujer con el trozo de espejo viejo en la mano y lo estaba examinando con una expresi\u00f3n de desconcierto en su rostro. Probablemente se preguntaba por qu\u00e9 alguien guardaba un trozo de chatarra tan in\u00fatil, que ni siquiera servir\u00eda para entretener a un ni\u00f1o. Cuando vi que era probable que el espejo terminara en el tacho de basura si no dec\u00eda nada, le cont\u00e9 a mi mujer la historia que lo un\u00eda, el v\u00ednculo que formaba con mi madre y con el hermano que hab\u00eda muerto en la guerra. De alguna manera, ella se las arregl\u00f3 para encontrar una peque\u00f1a caja de madera de paulownia y guard\u00f3 all\u00ed el trozo de espejo. El espejo todav\u00eda est\u00e1 a salvo en su caja.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso una vieja pluma estilogr\u00e1fica, si por casualidad perteneci\u00f3 a alg\u00fan gran escritor, es vista con admiraci\u00f3n y reverencia por la gente de \u00e9pocas posteriores, porque sienten que de alguna manera es capaz de revelar los secretos de las obras maestras del gran hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>El trozo de espejo roto, cada vez que lo miro, me habla de aquellos d\u00edas dif\u00edciles de describir de mi juventud, de las oraciones de mi madre y del triste destino de mi hermano mayor, y seguir\u00e1 haci\u00e9ndolo mientras viva.<\/p>\n\n\n\n<p>1\u00a0Ikeda, Daisaku, 1979. \u00abUn espejo\u00bb,\u00a0<em>Glass Children<\/em>\u00a0, p\u00e1gs. 117-120. Tokio-Nueva York-San Francisco: Kodansha International Ltd.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Este ensayo fue publicado por primera vez en la edici\u00f3n de noviembre de 1978 de\u00a0My Life, revista femenina japonesa\u00a01\u00a0) Tengo un espejo. Siempre lo llevo conmigo. En realidad, no es m\u00e1s que un trozo de cristal roto del tama\u00f1o de la palma de mi mano. La parte trasera est\u00e1 cubierta de peque\u00f1os ara\u00f1azos, pero eso&hellip;&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.cidiep.org.ar\/?p=3306\" rel=\"bookmark\">Leer m\u00e1s &raquo;<span class=\"screen-reader-text\">Ensayo: \u00abUn espejo\u00bb, de Daisaku Ikeda.<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3312,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3306","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cidiep.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3306","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cidiep.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cidiep.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cidiep.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cidiep.org.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3306"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.cidiep.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3306\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3310,"href":"https:\/\/www.cidiep.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3306\/revisions\/3310"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cidiep.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3312"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cidiep.org.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3306"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cidiep.org.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3306"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cidiep.org.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3306"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}